Dos errores y un golazo…

,

Duele aunque la costumbre ya haya empezado a hacer callo. No importa que el sentido común —abandonado a su suerte ante los embates de una desbordada y manipulada ilusión— nos diga que Argentina es mejor equipo que México y que su victoria (3-1) se apega simplemente al pronóstico más lógico.

De consuelo sirve poco pensar que se ha caído ante uno de los conglomerados de individualidades más destacados en el orbe. Al final, como hace cuatro, ocho, doce y dieciséis años, México resbaló donde siempre, justo cuando arranca el verdadero Mundial, ni más adelante ni más atrás.

Esta vez es cierto que una gruesa falla arbitral fue decisiva para la caída del primer gol, y éste torció para siempre el rumbo de un partido que durante los primeros 25 minutos parecía muy parejo.

Y eso que México jugaba virtualmente con 10 jugadores por la extraña ocurrencia de Javier Aguirre de poner como titular a Adolfo Bautista. La gran sorpresa en la alineación mexicana duró sólo 45 minutos y sólo ratificó lo que siempre se dijo: El Bofo no estaba para jugar un Mundial.

En ese buen inicio de México, un gran disparo de Carlos Salcido, mal atacado por el portero Sergio Romero, se impactó en el travesaño y un zurdazo con efecto de Andrés Guardado se fue raspando el poste del arco argentino.

Pero a los 26 minutos, un pase filtrado de Messi a Tévez parecía ser controlado por Oscar Pérez, que salió atento a la pelota pero en vez de tomarla con la manos, lo que parecía sencillo, acabó soltándola y dejándola a merced de Messi, que la tocó otra vez para El Apache para que éste con la cabeza la metiera en el arco entre dos defensas.

Tévez estaba adelantado al menos un metro cuando Messi le tocó la pelota por lo que la jugada debió ser invalidada, y como la repetición de la misma se transmitió en las pantallas del estadio —lo que está prohibido por FIFA — los jugadores mexicanos la observaron claramente y aceleraron sus protestas contra el juez de línea, que por un momento estuvo a punto de convencer al árbitro Roberto Rossetti de dar marcha atrás en la validación del gol, pero aquello hubiera sido justo pero antirreglamentario, ya que no se permite rectificar una decisión tras haber revisado la jugada en TV.

Se desconcentró dramáticamente el cuadro mexicano y sus desatinos empezaron a abundar. El peor de todos lo cometió Ricardo Osorio, que perdió a las afueras del área una pelota lo que derivó en el 2-0 anotado por Gonzalo Higuaín a los 33’.

Siendo realistas el juego terminó al instante. México y Argentina ya sabían el destino del partido estaba marcado para siempre.

Aunque el Tri insinuó una reacción para la parte complementaria —en la que Aguirre corrigió al mandar a Barrera en lugar de Bautista— y generó algunas ocasiones para marcar, Carlitos Tévez regaló la mejor jugada del segundo tiempo al controlar una pelota y mandar un prodigioso derechazo al ángulo superior izquierdo de la cabaña de Oscar Pérez. Fue el 3-0, duro y lacrimógeno, apenas a los 52’.

Afortunadamente a los 71’, Javier Hernández descontó con una rápida media vuelta que dejó ver la lentitud de la defensa argentina, y un zurdazo implacable a primer poste de la guarida de Romero.

Fueron goles que decoraron una historia definida desde el primer tiempo. Y es que México sabía que necesitaba jugar un partido perfecto sí quería derrotar a los pupilos de Maradona, aún sin que éstos mostraran buena parte de su arsenal. Y lejos de hacerlo, cometieron errores muy graves. Y así no se puede.

0 Responses on "Dos errores y un golazo…"

Publicar un comentario